
"El Salinar
de Janubio, sin duda, es una maravilla más de las tantas que contiene
Lanzarote, una fantasía más de la geografía insular, que desvela en
lienzo de paisaje inhóspito, tal mal país, entre milicias de riscos cada
vez más caprichosos e inverosímiles".
Agustín
de la Hoz:
Obra escogida
Lanzarote



 |
|
|
DESCRIPCIÓN
Los antecedentes
anteriores a las actuales salinas se remontan a la existencia de un
campo erial en el que se cultivaban productos como el trigo, maíz,
centeno y cebada. Éste es un dato muy poco conocido puesto que Janubio
comienza a configurarse como salinas en 1895.
La construcción de
Salinas de Janubio se inicia en 1895 con D. Vicente Lleó Benlliure,
dejando el testigo a su sobrino D. Jaime Lleó Mira, en colaboración con
la familia Cerdeña y D. Ginés Díaz quienes continuaron la
labor hasta concluirlas aproximadamente en el año 1945.
Actualmente, la familia
Padrón Lleó desarrolla la actividad salinera ininterrumpidamente desde
hace más de 50 años, no dejándose nunca de explotar y desarrollando la
actividad económica. Debido al declive de la pesca, las técnicas del
frío y la competencia de la sal del exterior, la producción ha
disminuido a unas 2000 toneladas a diferencia de la producción óptima o
pleno rendimiento, que era de 10.000 toneladas por año.
IMPORTANCIA EN LA ECONOMÍA DE LA ISLA
El sector pesquero desde
siempre es del que se nutre toda la actividad salinera y hasta hace bien
poco las factorías, los barcos artesanales y los del resto del
archipiélago.
Las Salinas de Janubio
han estado ligadas a la pesca y a las industrias del salazón y conservas
de pescado. También se dedican a la comercialización de la salmuera para
la conservación del pescado a bordo de las embarcaciones hasta su
traslado a puerto. Utilizada también por la flota artesanal insular y la
flota atunera vasca. Hoy en día se comercializa para el mercado interior
de la Isla.
VALORES COMPLEMENTARIOS A LA ACTIVIDAD TRADICIONAL
Valores patrimoniales,
arquitectónicos, culturales, etnográficos, paisajísticos o
medioambientales constituyen los principales atractivos de esta
actividad tradicional salinera, industria centenaria y de las más
antiguas de la isla.
Su valor paisajístico
radica en la continua puesta en producción y posterior comercialización
de la sal con métodos artesanales no admitiendo, a diferencia de otras
industrias, la mecanización.
Su valor etnográfico está
en que la gran mayoría de la mano de obra empleada en esta industria
ocasionó que se fundaran alrededor de Janubio poblaciones como La Hoya o
Las Breñas. Es muy difícil encontrar en cualquier familia del municipio
de Yaiza personas que no estuvieran vinculadas con las Salinas. El
esfuerzo, el talante, el esmero y la laboriosidad que ha tenido siempre Janubio de todos los hombres y mujeres de Yaiza y del resto de los
municipios ha sido sin duda su mayor capital.
|